¿Se puede hablar del videoclip como arte? Los vídeos musicales son ahora más creativos que nunca gracias al impulso de las nuevas plataformas como Youtube o Vimeo al que se unen importantes artistas como David Fincher o Jim Jarmusch que vienendel mundo cinematográfico. Otros, como Spike Jonze o Michel Gondry comenzaron haciendo vídeos musicales antes que cine.
No es que sea algo nuevo, otros directores como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese o Brian DePalma lo hicieron mucho antes, lo que ha cambiado es la forma de exhibirse.
El videoclip nació para ser una herramienta de marketing para los grupos de música pop en un momento en que, gracias a la televisión y el vídeo, descubríamos un nuevo y poderoso medio que rápidamente se convirtió en masivo y que cambió, al igual que está haciendo ahora internet y las redessociales, en una nueva forma de ver el mundo, en un nuevo lenguaje, que también cambió la sociedad de los años80.
El videoclip, por tanto, debido a su enfoque de consumo masivo, suele buscar una fácil digestión. Eso no quiere decir que no se puedan contemplar de vez en cuando auténticas maravillas, unas veces herméticas rarezas de difícil interpretación, más propias del videoarte. Otras, pequeñas obras cinematográficas concentradas en pocos minutos, y otras, auténticas joyas de la cultura pop.
Al igual que en la televisión, si no se dan más trabajos de calidad es porque hay un mercado que prioriza los beneficios frente a propuestas más creativas y por tanto arriesgadas. Buscan perfiles de población jóven, más moldeable y ávido de ropa, smartphones y fiesta, porque es el perfil que interesa a las marcas. Mucha diversión y poca reflexión.
Pero internet le está dando un nuevo impulso en los últimos años. Artistas del audiovisual, conscientes del poder del videoclip, crean obras de gran calidad buscando que les catapulte a objetivos mayores. Las limitaciones del medio televisivo en cuanto a difusión de ciertos contenidos y formatos, suponían un lastre para la creatividad. En internet también hay censura, cada vez hay más casos, es raro ver un videoclip de mas de 5 ó 6 minutos y en su mayoría se sigue manteniendo unos determinados estándares. Pero algo está cambiando a tenor de los magníficos trabajos que se están viendo en los últimos años.
Se difuminan los límites entre el cortometraje, el videoarte, el videoclip y la publicidad. El cine, por ejemplo, está empezando a utilizar internet como medio exclusivo de exhibición para dar oportunidades a pequeñas producciones de mostrar sus trabajos. El videoarte está encontrando también el vehículo perfecto para llegar a más público. La publicidad inunda las plataformas digitales para que con ello se puedan ofrecer de forma gratuita, con algunas restricciones, claro, conscientes del potencial que tiene como Mass Media.
Se pueden ver contenidos de crítica política, menos pudor en cuanto al sexo, y las nuevas tecnologías aplicadas a la creatividad encuentran un medio perfecto en internet porque son gratuitas y cada vez más accesibles a través de dispositivos que podemos hasta llevar con nosotros a todas partes como smartphones o tablets.
Se difuminan los límites entre el cortometraje, el videoarte, el videoclip y la publicidad
La creatividad en muchas ocasiones se ve recompensada con reproducciones masivas de los contenidos. Y no es necesario un gran presupuesto, la difusión es gratuita y su viralización no depende siempre de presupuestos costosos. Esto es un arma de doble filo, a veces triunfan aberraciones infames que no se sabe muy bien por qué hacen gracia, y en otros casos se descubren talentos que con muy pocos medios crean auténticas joyas.
Publicaré próximamente una selección de los mejores videoclips que he podido ver hasta la fecha, a la que se pueden ir añadiendo vuestras propuestas. Daré la opción de votar cada uno para poder elaborar un ranking con los que más os han gustado.
Os dejo en el post tres videoclips para ir abriendo boca.
Debéis ver la tercera temporada de Twin Peaks. Si llegáis hasta el episodio 8 es muy probable que aguantéis hasta el final. Voy a intentar convenceros de por qué hay que ver Twin Peaks 2017. Sin spoilers
Una vez más, David Lynch vuelve a revolucionar la televisión. Ha puesto patas arriba todas y cada una de las leyes del medio televisivo, tan dominadas por la publicidad y las audiencias.
Fotograma de la tercera temporada de Twin Peaks
Para empezar se ha permitido el lujo de contar con actores como Naomi Watts, genial en Mullholand Drive, James Belushi, Jennifer Jason Leight, Tim Roth, RichardChamberlain, Laura Dern, Ashley Judd o Mónica Bellucci.
El experimento comenzó a principios de los noventa con aquella icónica imagen del cadáver de Laura Palmer contrastando con los bucólicas imágenes de bosques y cascadas. En aquella ocasión, un Lynch más comedido y consciente del medio en el que se encontraba, se movía entre el thriller, el drama, el misterio, el terror psicológico, lo sobrenatural, el humor y lo envolvía todo de un glamour y una estética que hacía brillar a sus inolvidables personajes.
No le faltaba, ni mucho menos, las rarezas que caracterizan sus trabajos más personales. En aquel momento no nos importó qué narices estaba pasando en los extraños sueños del agente Cooper en los que aparecían enanos bailarines, gigantes y cortinas rojas, o que Bob apareciera hasta de debajo de una mesa, de repente, saliendo de la nada, sólo para matarnos de un infarto. Nadie entendía realmente lo que pasaba en Twin Peaks, pero estábamos tan cegados por el brillo que desprendían esos personajes, el carisma de sus actores, los maravillosos escenarios (el aserradero, el dinner, el hotel completamente forrado de madera), y la incertidumbre de no saber quién mató a Laura Palmer, que nos dejamos llevar sin preguntar demasiado.
Naomi Watts y Kyle MacLachlan en un fotograma de la tercera temporada de Twin Peaks
Después de una errática y forzada segunda temporada y una oscura y aún más extraña película que aclaraba algunas cosas y complicaba otras, llegamos a la tercera temporada. Y David Lynch la lía a base de bien.
Antes mencioné las cosas que hicieron extremadamente popular a la serie. Bueno, pues de eso no queda nada en la tercera parte. Sí, es cierto que se vuelven a ver a personajes como Laura Palmer (la muerta, si), a Bobby, … La mujer del leño. Pero nada es como fue. Reconozco que al principio me sentí algo decepcionado, me imagino que no fui el único, porque a parte del efecto lógico del paso del tiempo, todo, es decir, personajes (no sólo los mayores, también los jóvenes que aparecen por primera vez), escenarios, iluminación, todo, se vuelve gris y apagado ahora.
Hay motivos para sentirse decepcionado cuando en tu mente perviven las sugerentes imágenes o la misteriosa banda sonora del Twin Peaks de los noventa.
En mi opinión ese es el motivo por el que no han coincidido crítica y audiencia. Mientras que las críticas le han puesto por las nubes, el público empezó a abandonar la serie a partir del tercer o cuarto episodio.
Ya solo por lo que hace con el agente Cooper (no haré spoilers) sería suficiente para perder gran parte de los seguidores de la serie, pero qué me dices sobre cómo avanza la trama, con personajes y subtramas que van complicando a cada capítulo la serie en vez de resolver dudas, con un ritmo lento, con capítulos enteros que transcurren al otro lado de las cortinas rojas donde la gente habla y camina del revés, hay personajes tan extraños como un árbol seco cuya cabeza parlante es una especie de chicle de fresa masticado, y hay planos de quince minutos en los que la cámara fija graba a un señor barriendo el suelo de un bar después de un concierto.
Fotograma de la última temporada de Twin Peaks
Entiendo el mosqueo de mucha gente. Pero ¿por qué entonces fascina tanto a otra enorme cantidad de personas? Simplemente por el mismo motivo por el que fascina una obra de Magritte, de Edward Hopper, deGiorgio de Chiricoo de Francis Bacon, los cuales han influido enormemente en su obra. No siempre es fácil descifrar su mensaje. Existe una atracción, una empatía, una fascinación, que va más allá de la lógica. Supone tanto un reto al intelecto el descubrir los enigmas que te plantea como sentirlo desde un punto de vista más visceral y experiencial. Juega con los mecanismos de la psique, con el lenguaje del subconsciente, para contarte lo que te quiere contar y eso le da libertad para hacerlo a su manera, sin tener que dar explicaciones.
Pero ¿por qué entonces fascina tanto a otra enorme cantidad de personas? Simplemente por el mismo motivo por el que fascina una obra de Magritte, de Edward Hopper, de Giorgio de Chiricoo de Francis Bacon
No se puede hacer una crítica a Lynch utilizando los mismos términos que se utilizaría para hacerla de Juego de Tronos, y conste que me la trago como casi todo el mundo. Simplemente son cosas diferentes. Lynch va un paso por delante de todos consiguiendo lo que muchos artistas de diferentes medios llevan persiguiendo toda la vida, que es llegar a la mayor cantidad posible de audiencia haciendo lo que el cuerpo le pide. Por eso ha apostado tan fuerte, con una temporada de 18 capítulos, cuatro años de trabajo. Utilizando un medio tan inaccesible para un artista de talento como es la televisión. Él se lo puede permitir.
Lynch hace lo mismo que Bill Viola sólo que en la televisión, para millones de personas. El sueño de cualquier artista.
Lo que hay que entender es que Lynch no hace televisión, él trabaja siempre en su obra. Cuando pinta, cuando hace cine y cuando hace televisión. Si en la segunda temporada de Twin Peaks se notaba demasiado la mano de la producción porque había que sacar rendimiento económico al filón Laura Palmer, actualmente ya no lo necesita. No muchos artistas se lo pueden permitir, pero es que él es un genio sin discusión.
Lynch hace lo mismo que Bill Viola sólo que en la televisión, para millones de personas. El sueño de cualquier artista.
Lynch nos regala 18 partes de una obra imprescindible, de una maravillosa experiencia que hay que disfrutar sin complejos y sin prejuicios, dejándote llevar por su ritmo lento, sin obsesionarte por el significado de cada cosa, eso en un segundo visionado. Sintiendo su atmósfera, sus sonidos, su fotografía, su música.
Ojalá haya servido para que otros artistas de talento se les de la oportunidad de mostrar su trabajo más personal, libre de ataduras, porque se puede hacer otra televisión, más allá incluso de Metrópolis y Órbita Laika. Los de mi generación aún recordamos programas como El Planeta Imaginario o La Bola de Cristal, estamos hambrientos de programas así, aunque intenten saciarnos con productos vacuos.
¿Qué diferencia a Lady Gaga o Miley Cyrus de los artistas de videoarte? Los temas a menudo son los mismos: el sexo, la muerte, la tecnología.
La imagen tiene un poder enorme de comunicación, que ha sido usado a través de los siglos por el poder con fin adoctrinador. Los templos, lugares de mayor concentración de personas, eran los espacios elegidos para mantener controlado al pueblo. Toda la iconografía cristiana está basada en el miedo a través de símbolos fácilmente identificables, con el Pantocrator siempre por encima de nosotros, que nos observa con su mano levantada, que más parece amenazar que bendecir.
La imagen en movimiento es más poderosa. Las salas cinematográficas se convirtieron, ya en el siglo XX, bajo el control de los gobiernos, en los nuevos templos de adoctrinamiento. Los norteamericanos, con «Nacimiento de una nación» de Griffith. Los soviéticos, con «El Acorazado Potemkin», de Eisenstein. Los nazis, con Goebbles manejando el aparato propagandístico de Hitler, y Leni Riefenstahl como cineasta del Tercer Reich. Bajo la premisa de ensalzamiento de la ideología del régimen, se va construyendo un nuevo lenguaje, el lenguaje cinematográfico.
Ya a finales del XX, la televisión supuso un cambio sustancial en el estilo narrativo y en el lenguaje, pero mantiene su carácter de propaganda. No hay que olvidar que nace en un momento social y económico de prosperidad, en el que el consumo se convierte en un nuevo dogma, en un arma de manipulación masiva al servicio de las grandes marcas, que utilizan su poder no sólo para vender sus productos, sino para modelar a la sociedad en unos gustos, en unos hábitos, apropiados a sus intereses, que gracias al televisor, ya no necesitan trasladar a la gente.
El videoarte nace como una reacción contra el mensaje banal y puramente comercial de la televisión, Nam Jun Paik, Wolf Vostell, Gary Hill, Bill Viola, o el Grupo Fluxus entre otros, quisieron crear un nuevo lenguaje visual no basado en la representación y el adiestramiento ideológico de la televisión y el cine, de una forma similar a como lo hicieron los dadaístas o los surrealistas en pintura.
Comienzan así muchos movimientos artísticos, como una reacción contra lo establecido. Es cierto que también surgieron artistas más comprometidos que utilizaron el cine, la televisión y el videoclip para hacer crítica, obras más personales e independientes. Grupos musicales como Pink Floyd, cineastas como David Cronemberg, le dieron un sentido más comprometido y experimental a medios como el videoclip o el cine. Pink Floyd, al que se recuerda más por las iconoclastas imágenes de sus videoclips que de su música, es de una indudable calidad artística, pero su trabajo fue haciéndose cada vez más comercial y unido a grandes espectáculos en directo. Cronemberg, con obras como Scanners, The dead zone, y sobre todo Videodrome, película experimental, simbólica y muy crítica con el medio televisivo, se convirtió en obra de culto.
El videoclip forma parte del entramado de mercadotecnia de la cultura popular, y tiene un fin marcadamente comercial, que se ha apropiado de parte de la creatividad que surgió de trabajos experimentales como la performance, el happening, el videoarte, que, durante los sesenta y setenta, trataban de crear nuevas formas de expresión, aprovechando los avances en tecnología.
El problema que se plantea en el videoarte, y se puede hacer extensible a otras expresiones artísticas, es que trata de usar los mismos instrumentos que usan los mass media. El videoarte necesita la tecnología, y las empresas tecnológicas están al servicio de los intereses económicos, por lo que sus productos están diseñados para el consumo. El videoartista utiliza distintos códigos lingüísticos con la misma tecnología que el vídeo y la televisión, códigos menos atractivos para un público general, (entrenado, ideotizado y ávido de productos de fácil digestión). Eso sí, atrayentes para un público más selecto, que introduce la obra en el mercado de la exclusividad y el postureo social, que a su vez utiliza la obra para subir en el escalafón social.
Algo similar le ha ocurrido al Arte Urbano, su mensaje es directo, rebelde, antisistema, indomable. Hasta que dejó de serlo. Los movimientos mainstream acaban siendo, más tarde o más temprano, engullidos por la maquinaria consumista. Ahora tenemos símbolos callejeros y graffitis hasta en los diseños de Channel. Pero aunque algunos símbolos o códigos hayan sido fagocitados, digeridos y finalmente transformados en (no diré la palabra) productos listos para ser vendidos, siempre estará la calle, lista para ser mancillada con sprays y botes de pintura.
Pero el videoartista necesita la pantalla para mostrar su trabajo. La lectura de la obra con códigos opuestos a los que el ojo y el cerebro, adiestrados a una serie de formas, estilos narrativos, ritmos, está acostumbrado, se ve seriamente mermada, y eso repercute negativamente en su capacidad de difusión. Estamos viendo a diario cuales son los intereses del público general en la viralización de los vídeos que se pueden ver en canales de internet como Youtube. Mientras que el graffiti basa gran parte de su éxito en lo directo del mensaje, el artista del vídeo se empeña en usar un lenguaje complicado, simbólico, de varias lecturas, es decir, lo opuesto a la inmediatez y simplicidad del videoclip y la publicidad. La explicación creo que no puede ser otra que la de alejarse lo más posible de los cánones establecidos, la búsqueda de un lenguaje más humano, menos condicionado. Pero si ese es el fin del artista, ¿no sería más lógico transmitir nuestro mensaje con unos códigos más legibles?
El videoclip se ha apropiado de los hallazgos visuales del videoarte para adaptarlo a unos cánones determinados por la publicidad y el marketing. El mensaje es arrebatado y eliminado. Al menos en los inicios, porque poco a poco el videoclip, a pesar de los límites impuestos por el mercado musical, ha ido creando su propio lenguaje, convirtiéndose en un medio en sí mismo con trabajos tan interesantes como «Oh, Superman» de Laurie Anderson, en los 80, muy cercanas a las propuestas del videoarte; los trabajos del artista Chris Cunningham ya en los 90, trabajando para músicos como Björk, Aphex Twin o Autechre,
En los últimos años el videoclip parece haber perdido el empuje que le dió el videoarte, y muestra mensajes cada vez más explícitos y provocadores, estéticas provenientes de la moda y el cine, sexo y violencia. No me resisto a poner el videoclip de Queens Of The Stone Age «Go With The Flow», perfecto ejemplo de esto que digo. Pero quizá la artista más representativa del momento actual es Miley Cyrus, catapultada por el canal de televisión MTV, canal que empezó siendo un referente del videoclip, y ahora preocupado únicamente por el escándalo, la provocación y el mal gusto. Todo ello llevado al extremo.
Algo parecido ha sucedido con el Arte Urbano y las marcas, que se han apoderado únicamente de la estética, de la iconografía, vaciando todo el contenido de crítica que poseían las obras, quedándose únicamente en una vaga y vacía referencia a la rebeldía, que fuera de su contexto, parece transmitir la idea de «si te pones esto parecerás un rebelde y eso te hará más exitoso socialmente».
Para el videoarte, aparte de la autocomplacencia, la evolución lógica pasa por los nuevos medios de comunicación y distribución. Internet proporciona conceptos tan interesantes como la simultaneidad e interconexión. Democratiza el arte, y últimamente empieza a ser una amenaza para los medios de comunicación tradicionales y los canales de difusión del cine y la televisión. Ya no son tan necesarias las productoras y las grandes inversiones para conseguir éxitos comerciales. La tecnología empieza también a ser asequible, por lo que con muy pocos medios se pueden conseguir grandes resultados. Aparecen movimientos colaborativos tan interesantes como los Creative Commons, y se empieza a extender la idea de que en ocasiones es más interesante el trabajo colaborativo y sin ánimo de lucro en la producción artística, lo que redunda en una mayor libertad creativa.
La pareidolia, o cómo los muertos parece que nos hablan, es un fenómeno conocido que se puede explicar de manera muy sencilla, por ejemplo, con los principios de la Gestalt, pero siempre ha dado mucho juego a los amantes de lo paranormal y algunos se han aprovechado de esto para llenarse los bolsillos. Que si muertos que aparecen en las paredes y quieren decirnos algo, apariciones marianas en el tronco de un árbol, cristos llorando en la tostada del desayuno, etc., etc.
Estaba buscando una metáfora bonita para el artículo sobre Alexandre Farto porque sus caras sobre los muros me recordaban a las pareidolias de Bélmez, y me topé con una página web que hablaba de un programa, Pareidoloop, que era capaz de generar imágenes aleatorias que asemejaban rostros humanos a partir de un número determinado de polígonos, y mostraban algunos ejemplos. Las imágenes me sorprendieron, daban tanto miedo o más que los muertos, cristos y vírgenes ya conocidos por terceros y cuartos milenios. No me pude resistir, me metí en la web donde supuestamente se podían ver estas caras fantasmagóricas. La página es la siguiente: http://iobound.com/pareidoloop/, pero espera, no seas impaciente, no pinches todavía. Ah vale, que ya lo has hecho, pues nada, vuelve cuando quieras.
Alexandre Farto, también llamado Vhils
Como decía, este sencillo programa utiliza un número determinado de polígonos, que genera aleatoriamente, combinado con un programa de reconocimiento facial. El programa pone y quita polígonos hasta que va conformando algo parecido a un rostro, que puede ser de una mujer, hombre, anciano o niño. Y lo mejor de todo es que cada rostro es único, y generado por un programa informático muy simple.
Da que pensar, ¿no? Se me ocurre, por ejemplo, que el programa podría estar generando caras hasta que en la número 68430 diera con una muy similar a la nuestra, tanto que podríamos decir: coño, si ese soy yo, y que el propio programa, si estuviera programado para ello, lo reconociera como la nuestra. Eso, creo que generaría un conflicto importante sobre nuestra propia identidad, sobre la singularidad que creemos que tenemos los seres humanos. Por supuesto que el ser humano es infinitamente más complejo, pero esto es un comienzo, sólo hay que ir añadiendo variables al programa. ¿Es posible que a lo largo de toda la historia de la humanidad nos hayamos repetido alguna, muchas veces, que haya por ahí réplicas exactas a nosotros, que no seamos más que un conjunto de variables, combinaciones y permutaciones?
La cosa no queda aquí, la persona que ha experimentado con esto, que por cierto se llama Phil McCarthy, se la ha ocurrido también la idea de recrear la Gioconda utilizando únicamente 50 polígonos de colores distintos. El resultado aquí: http://rogeralsing.com/2008/12/07/genetic-programming-evolution-of-mona-lisa/, pero no pinches todavía. Vale, lo has vuelto a hacer. No pasa nada, cuando vuelvas sigues leyendo, porque hay un poco de truco. Los polígonos son semi transparentes, por lo que la yuxtaposición de unos con otros genera nuevos colores.
Aún así, me parece muy interesante y al mismo tiempo educativo, ver cómo de formas geométricas simples se puede llegar a resultados tan complejos.
Por supuesto que probé a generar unas cuantas caras con el programa: el resultado es el que veis aquí abajo. Hay personas comunes, niños, mujeres, hombres con barba, con bigote, con la lengua fuera. Es realmente inquietante. Si os veis no dudéis en decírnoslo.
Los CreativeCommons o cómo internet está cambiando el intercambio y distribución en el videoarte. Cuarta y última parte del estudio realizado por Fran Gómez sobre videoarte.
8. CREATIVE COMMONS
Los Creative Commons se están extendiendo, cada vez más, entre artistas que utilizan el vídeo en sus prácticas, por lo que vamos a definirlas para intentar esclarecer un poco este término y qué derechos proporciona al usuario. Las licencias Creative Commons conceden a los usuarios permisos de derechos de autor en sus vídeos para que otros puedan copiar, distribuir, editar, mezclar, y construir sobre ellos, mientras se reconozca en los créditos al creador del video original. Proteger las obras bajo una licencia de Creative Commons no supone que no tengan copyright. Este tipo de licencias proporcionan algunos derechos a terceras personas pero bajo determinadas condiciones.
La posibilidad de poder manipular textos sin el uso del papel, el acceso a fotografías, sonido y vídeos es posible desde cualquier punto del planeta que disponga de un dispositivo de acceso y conexión a Internet. Se relacionan conocimiento e intercambio, datos, nuevas formas de negocio y entretenimiento, esto se puede conectar directamente con el arte, con lo que está sucediendo en las prácticas artísticas con vídeo.
María Cañas es una creadora que tiene una vision clara de las plataformas online y de los derechos que protegen a los artistas y comparte su experiencia personal:
“Apuesto por los Creative Commons. Internet permite llegar a grandes audiencias gracias a las licencias. SGAE, es un cáncer condenado a desaparecer. Su ética, credibilidad y practicidad son nulas. No pertenezco a ninguna entidad de gestión de derechos de autor. Mis vídeos pueden verse gratis en Internet en la distribuidora Hamaca, Blogs&Docs, Cámara Excéntrica, Youtube, vídeoblogs…. Creo que el arte ha de ser viral, expandirse y comunicar. Mis trabajos no tienen cabida dentro de los circuitos de estrenos en las salas comerciales, son videomaquias, visiones del mundo heterodoxas, diferentes a las que la industria de la televisión y el cine nos lanzan. Cuando el audiovisual es entendido como un espacio ilimitado dónde experimentar, cuestionar y transgredir, sólo encuentra su sitio en Internet, museos, festivales, bares y espacios alternativos. La filosofía del “hazlo tú mismo”, la autogestión, la economía del trueque y la cultura libre del reciclaje y la remezcla, expandidas por Internet, han convertido el arte para las masas en el arte que hacen las masas. Es una cultura mucho más participativa pero no por ello siempre de mayor calidad”. Cañas (2012).
En su obra El perfecto cerdo (2005) Cañas intentaba confrontar esa creencia popular de que del cerdo se aprovecha todo con el modus operandi de numerosos creadores para los que su obra se basa en la apropiación y la libre circulación de la información por internet y mantiene la creencia de que a la hora de crear en la actualidad “si del cerdo se puede aprovechar todo, de la imagen contemporánea y del detritus audiovisual que nos rodea igual”. Cañas (2012).
El interés de Cañas conecta con “la creación generada por todos esos artivistas anónimos o francotiradores que cuelgan sus fotomontajes y vídeos en internet, que la realizada con grandes medios por artistas mainstream”. Cañas (2012) y de sus declaraciones se pueden extraer varias cuestiones cruciales en el panorama que ocupan las prácticas artísticas en vídeo en la actualidad: la problemática y lo que podría suponer una reformulación de la propiedad intelectual y los márgenes sociales para la estipulación de una cultura más libre, accesible a todos y participativa. “En este sentido, la generalización del software libre, el movimiento Copyleft, las licencias libres para la creación o la articulación de dispositivos abiertos de conocimiento en la Red, son elementos esenciales en el medio educativo y artístico digital, y su evolución conformará nuestro tiempo”. Cañas (2012).
Ya ha habido varios intentos de regulación de estos derechos, como ocurrió en 1998 en CISAC (Confederación de Sociedades de Autores y Compositores de París en que se presentó el CIS (Sistema de Información Común), con el que se pretendía que no circulase en la red ningún dato sin identificar, evidentemente, este ha sido, otro de muchos intentos, de mantener el control. Pero parece ser que el problema persiste y exige otra definición y revisión.
Castells en “La Sociedad Red” llega a unas interesantes conclusiones, que se podrían extrapolar a este paradigma y explica que, como tendencia histórica, las funciones y los procesos dominantes en la era de la información, cada vez, se organizan más en torno a redes y explica:
“El trabajo pierde su identidad colectiva, individualiza cada vez sus capacidades, sus condiciones laborales y sus intereses y proyectos. Quiénes son los propietarios, quiénes los productores, quiénes los gestores y quiénes los servidores se vuelve cada vez más difuso en un sistema de producción de geografía variable de trabajo en equipo, de interconexión…” Castels (2010).
9. Conclusiones
Desde su origen hasta la actualidad, las prácticas artísticas en vídeo se han enfrentado al problema de la exhibición y encontraron, en algunos de los casos, su refugio en el museo, que con el tiempo las aceptó y reconoció como prácticas con valor artístico. Además, la aceptación del soporte vídeo, con carácter artístico, se ha producido en un tiempo relativamente breve, si lo comparamos con algunos de sus predecesores, como podría ser la fotografía, que tardó décadas en ser reconocida como una práctica artística.
A lo largo del desarrollo del vídeo, muchos de los artistas que utilizaron este soporte, se opusieron a las instituciones y buscaron otras formas expositivas. La televisión, en su evolución como medio, salvo excepciones puntuales, no las ha incorporado en su programación, por tratarse de un contenido de riesgo o, simplemente, porque no encajaba como contenido de interés masivo, por lo que podríamos decir que la televisión no ha servido de plataforma para este tipo de prácticas en vídeo.
Estudiando la evolución que ha tenido el vídeo en su incorporación y uso, con fines artísticos, se podría llegar a la conclusión de que el museo, por el contrario sí que ha servido como canal expositivo, incluso ha conseguido constituirse como archivo de muchas obras que, de otra forma, hubieran desaparecido. En la actualidad, sigue funcionando y proporciona a estas prácticas un valor añadido en el visionado (pantallas de grandes dimensiones, sonido envolvente, salas equipadas especialmente para su exhibición) pero bien es cierto, que no pueden/quieren acoger todas las prácticas que se realizan en la actualidad, ya sea por su interés, reconocimiento artístico o su capacidad de generar ingresos, por lo que muchas de esas prácticas, con el surgimiento de la red han encontrado plataformas en las que ser exhibidas y los artistas han conseguido alojar sus obras en ellas, en muchos de los casos, con una independencia total de los museos.
Respecto a la tecnología, nos encontramos que en su evolución, además de proporcionar al artista herramientas de creación también le ha ofrecido un soporte expositivo en las diferentes plataformas que permiten albergar vídeos en Internet. Ambos factores, junto con la democratización de la misma, han provocado un resurgir de las prácticas artísticas en vídeo, o al menos una mayor visibilidad. La red como canal de exhibición junto con el amplio conocimiento técnico de muchos de los creadores, sumado a la posibilidad de enriquecimiento que proporcionan las comunidades, son factores que permiten a los artistas que desarrollen prácticas de gran calidad y, por otra parte, la acogida de los Creative Commons ha permitido que se produzca un nuevo concepto de artista, que basa su creacción en la manipulación, apropiación, edición y mezcla de otras obras creadas por otros, generando, de esta forma una “creación de creación” asumida y reconocida como práctica artística.
También cabe referirse a la convergencia de los medios y los dispositivos tecnológicos que permiten que el museo y la red se complementen y enriquezcan. Por consecuente, cabría la posibilidad de estudiar nuevas vías con el fin de encontrar el equilibrio y esa cohesión y, más aún, cuando uno de los objetivos de los museos debería ser el poder dar a conocer al público general todas las manifestaciones artísticas que se produzcan dentro de la sociedad. Pero, por otra parte, bien es cierto, que en muchos casos, son los propios artistas los que rechazan a las instituciones, lo que provoca el riesgo de que esos movimientos artísticos que surgen lleguen a desaparecer sin que un público menos vinculados a ellos, pero no menos interesado, se quede sin disfrutar de esas prácticas artísticas. Por último, aparte de la desvinculación de los artistas, también afecta a la consolidación de las prácticas el tremendo desarrollo tecnológico que se está produciendo en nuestros días y que convierte en fugaces a esos movimientos con una gran base tecnológica, ya que cuando los artistas adoptan una tecnología surge otra y así sucesivamente.
La Feria de Arte Moderno y Contemporáneo Art Ibiza´15 supone un atractivo más para los visitantes y residentes de ésta bella isla, que podrán disfrutar del 3 al 6 de septiembre de 2015 de las últimas creaciones de pintura, fotografía, escultura, videoart, arquitectura o diseño.
Anna Guseva
Arquitectos, Cábana-Luchetta
Jowi Roman
Guru Josh
La iniciativa trata de fomentar sobre todo el arteemergente. En esta edición se podrán visitar stands de 50 galerías en la que se podrá disfrutar de obras de artistas emergentes pero también consolidados, aprovechando el enorme tirón turístico de la isla.
Pero Art Ibiza no se limita al mercado del Arte. Además de las galerías, los artistas contarán con una plataforma dedicada exclusivamente al DiseñoArtísticoContemporáneo, y que contará con una docena de galerías con piezas exclusivas.
También habrá un espacio para la Arquitectura. Se podrán ver proyectos arquitectónicos, proporcionados por Art Ibiza’15 y por un experto en diseño y arquitectura.
La feria estará estructurada en las siguientes secciones: “GaleríasEstablecidas”, con galerías de más de cinco años de experiencia y al menos 3 participaciones en ferias de arte; ”GaleríasJóvenes”, con menos de cinco años de antigüedad y sin experiencia en ferias; Plataforma “SoloShow”, en la que los artistas exhiben un proyecto artístico; “ArteArquitectura”, sección reservada para arquitectos independientes y asociados en el que exhibirán proyectos exclusivos y vanguardistas en las modalidades de dibujo y tres dimensiones; “ArteDiseño”, en el que se exhibirán obras contemporáneas y modernas, exclusivas, inéditas o series limitadas del mundo del Diseño.
Art Ibiza´15 tendrá lugar en el Recinto Ferial FECOEF, Ferias y Congresos de Ibiza y Formentera 3 al 6 de septiembre de 2015
Para más información, visita la página Web de Art Ibiza ´15
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